“Mineros” del río Guaire: Vivir de las cloacas de Caracas (Fotos)
Destino
de las cloacas de Caracas, el río Guaire recibe diariamente a decenas de
jóvenes que buscan joyas perdidas que vender. Conseguir oro es la ilusión, pero
un pedazo de cable de cobre sirve para paliar el hambre.
Con el torso desnudo, Bryan, de 23 años, se
emociona al rescatar de las aguas negras un zarcillo dorado.
Grupos de muchachos como
él e incluso niños se agolpan desde temprano en distintos puntos del sucio río
que atraviesa la capital venezolana con la esperanza de tener un golpe de
suerte.
“Uno trata de
sobrevivir. La vaina (la situación) está difícil”, dice Bryan a la AFP a
orillas del Guaire, mostrando orgulloso lo que ansía sea una joya.
Sumergidos hasta los
muslos, sin protección, introducen las manos en el agua y escudriñan hasta el
atardecer entre los desperdicios que arrastra el cauce. Se autodenominan
“mineros”.
Muchos llevan colgado al cuello un frasquito de
plástico, donde guardan las piezas que pescan.
Un anillo de oro de
cinco gramos ha sido el mejor hallazgo de Bryan en seis meses de inmersiones,
más rentables que sus empleos como panadero y albañil.
Por una pieza así,
cuenta, joyeros y chatarreros pueden pagar al menos siete millones de
bolívares, 30 dólares en el mercado negro. El ingreso mínimo legal es de unos
6,5 dólares mensuales a esa tasa, que marca varios sectores de la economía.
Pero pueden pasar semanas
sin encontrar algo de valor.
“A veces dejo de comer
para darle comida a mi niña de tres años”, relata. A unos metros de distancia,
zopilotes se alimentan entre montañas de basura flotante.
– “Uno se vuelve inmune”
–
La posibilidad de
infecciones siempre amenaza. Bryan extiende sus manos ennegrecidas dejando ver
una pequeña herida en un dedo, producida por un clavo.
La primera vez que entró
al río, enfermó. “Duré tres días en la cama, con fiebre. Ya después uno se
vuelve inmune al Guaire”, relata.
Dejó de trabajar como
panadero y ayudante de construcción al ver cómo su salario se evaporaba por una
hiperinflación que el FMI proyecta en 13.000% para este año.
Según la ONG CENDA, que
monitorea el costo de vida, hacen falta 20 ingresos mínimos para cubrir la
canasta básica, difícil de completar, además, por la grave escasez de alimentos
básicos y medicinas.
El ingreso mínimo
(salario más un bono de alimentación) permite comprar a lo sumo unos tres kilos
de carne de res. La pobreza acecha
a cada vez más personas.








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