Disidentes de las FARC controlan rutas de la coca hacia
Venezuela y Brasil

Grupos disidentes de la ya desmovilizada guerrilla de las FARC son
actores clave en las redes del narcotráfico y
el crimen organizado surgidas
tras el acuerdo de paz con el
Gobierno colombiano, según un informe difundido este miércoles por el centro de
investigación InSight Crime.
“Las disidencias de las FARC que tenían vínculos con diferentes facetas del
narcotráfico sencillamente han continuado haciendo lo que venían haciendo (…)
Simplemente no soltaron el control sobre
esas actividades”, explicó en rueda de prensa la profesora de la Universidad
del Rosario e investigadora del Observatorio de Crimen
Organizado, Arlene Tickner.
La investigación de InSight Crime,
presentada este miércoles, 14 de marzo, en Bogotá, concluye que estos grupos, autodenominados Bloque Oriental, “cuentan con
unos 1.000 o 1.500 combatientes y milicianos” y “actualmente manejan gran parte del mercado de la cocaen
seis departamentos, las principales rutas hacia Brasil y Venezuela”.
El estudio explica que los grupos disidentes surgieron principalmente del Frente 1 de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes votaron a favor de
retirarse del proceso de paz, liderados por Néstor Gregorio
Fernández, alias “Iván Mordisco”.
“Al menos 80 guerrilleros rasos apoyados por redes de milicias y
colaboradores (…) se convirtieron en la primera unidad en declararse disidente”,
detalla el texto.
El informe agrega que otros comandantes de la
guerrilla se unieron tras la firma del acuerdo a esa
primera facción, entre los cuales se encuentran Miguel Botache
Santillana, alias “Gentil Duarte”, y Géner García Molina, alias “Jhon 40”.
Tickner alertó que si el acuerdo de paz se implementa de manera
“inadecuada”, cabe “la posibilidad de que algunos desmovilizados, al no
encontrar ninguna salida vital, regresen a actividades armadas”
y engrosen las filas de los ya existentes grupos de disidencias.
Por otra parte, la investigación también describe a grupos relacionados con
las FARC que no llegaron a participar del proceso de paz como “Farcrim” o “FARC
criminales”, “exintegrantes”o
“elementos que estuvieron vinculados” con la guerrilla que “continuaron sus
actividades criminales en áreas donde siempre habían operado”.
“Tal vez el ejemplo más claro se encuentre en Nariño, especialmente en
Tumaco”, una de las regiones más convulsas de Colombia y fronteriza con
Ecuador, “donde los exmilicianos o excolaboradores de las FARC, no reconocidos
por el movimiento guerrillero, han establecido sus propios grupos criminales”,
agrega.
La organización, autodenominada “Gente del Orden”,
contaría con unos 300 milicianos y es “un ejemplo de varias estructuras
criminales que operan a nivel local, y que tienen claras raíces en las FARC”.
La exguerrilla y el Gobierno de Colombia firmaron un acuerdo de paz en
noviembre de 2016 que llevó a su desmovilización y a la creación del partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común
(FARC).
Según InSight Crime, este acuerdo tuvo “un
efecto trascendental” en el comercio de la cocaína en el país”, pues “el
ejército guerrillero fue el principal regulador y protector del negocio de la
coca y la cocaína”, especialmente en su primera fase de producción.
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