Más de 1.000 reses
podrían morir tras invasión de finca en Táchira
Un
productor agropecuario de la finca San Joaquín denunció que no recibió ayuda
por parte de las autoridades para solucionar la situación de la invasión de la
finca.
Han pasado
ocho meses desde que se detuvieron las actividades ganaderas en la finca San
Joaquín de Navay, ubicada en el estado Táchira, luego de haber mantenido la
producción durante aproximadamente 50 años.
En marzo
del año 2018 un grupo de personas ingresó a los terrenos con el argumento de
apropiarse de la finca debido a que, presuntamente, esta no generaba recursos.
Desde entonces, los sujetos comenzaron a implementar restricciones a los
trabajadores del lugar hasta impedirles la entrada.
La
situación fue denunciada por un productor agropecuario de la propiedad que
prefirió el anonimato, quien aseguró a El Nacional Web que en la finca habían 1.664 reses al momento de su
desalojo.
“No pueden
decir que no era una finca productiva”, expresó al tiempo que comentó que 60%
de los terrenos estaban destinados a la cría de ganado y 40% a la ceba.
Explicó
que las reses fueron hacinadas en un potrero que no cuenta con suficiente
capacidad, lo que ha provocado la muerte de varios animales. Además, señaló que
los invasores les dijeron que las crías que nacieron durante los últimos ocho
meses les pertenecen. “Es una anarquía total y completa como si no hubiese
leyes”, manifestó.
También
criticó que los sujetos robaron los techos de los galpones y las líneas de los
potreros.
La
dificultad para poder tener acceso a la finca San Joaquín les impide sacar el
ganado del lugar y verificar la cantidad de personas que invadieron sus
terrenos. Sin embargo, estiman que solo 15% de aproximadamente 100 ranchos en
el lugar están ocupados.
“Me
dijeron que había más de 100 ranchos, que son de cuatro palos y un techito.
Algunos techos son de lona, pero alguien les llevó dos camiones de bloques para
que hicieran mejores ranchos”, dijo el trabajador.
Acciones legales
Desde el
primer día cuando comenzaron a llegar los invasores, los representantes de la
finca comenzaron a acudir a diversos organismos para detener la situación. A
pesar de ello, el productor agropecuario aseguró que no han obtenido una
respuesta oportuna por el caso.
Una de las
instituciones con las que se pusieron en contacto fue el Instituto Nacional de
Tierras (INTI). “Ellos al final se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘lo que
nosotros podíamos hacer ya lo hicimos. Tú tienes tu carta agraria y nosotros dijimos
que esa finca es productiva de ahí en adelante tú tienes que hacer lo que
puedas por otro lado’”, explicó.
De igual
forma, la situación fue denunciada ante la Fiscalía de San Cristóbal, donde
obtuvieron una orden para que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) realizara
una inspección.
“La GNB
llegó, hablaron con ellos, les dijeron que se tenían que ir de allí y hasta ahí
llego la acción de ellos. No hicieron más nada”, comentó.
En una
ocasión lograron recuperar varios caballos con el apoyo de una comisión del
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y de la
Policía Nacional Bolivariana, pero los sujetos les volvieron a quitar los
animales.
Aunque
actualmente no trabajan en la finca, los responsables de la propiedad aún les
pagan a los trabajadores del lugar. “Le pagamos para mantenerlos con nosotros”,
resaltó.
Consideró
que la paralización de las actividades afectará la producción nacional.
Pese a las
dificultades y a las amenazas que confrontan, el productor agropecuario no
pierde la esperanza de recuperar algún día la finca San Joaquín, que por más de
50 años contribuyó con la producción del país.
“Sé que es
un camino duro y es difícil volverla a recuperar o que el gobierno llegue a
hacer algo”, lamentó.

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